Desamparos
Tu sueño cuidaba mi vigilia.
Laberinto sin centro en una almohada,
espirales de vertiginoso olvido,
tu sueño,
por bulevares de espejos
te llevaba.
Y aun así, allá, en ese entonces
en esa lejanía
tu sueño a mi vigilia resguardaba.
Ahora tu almohada está vacía.
Y es un sueño sin fondo tu ausencia,
Tu ausencia sin tiempo
ni frontera
tu horizonte de ceniza sin fatiga.
Y aquí, a mí, entonces
siempre conmigo,
compañera harapienta
y silenciosa,
me habita esta vigilia desvalida.
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