... y yo me quedé leyendo
en la playa, y con la silla a cuestas para el regreso (más el bolso), desde el Cruz del sur, a casa, más tarde. Una caminata
bellísima, con la tarde de sol y el viento de frente, teniendo el Atlántico
azul como nunca, a mi derecha, a la izquierda las amplias lomadas de
Chapadmalal, y al frente la cinta del camino, con sus subidas y bajadas. Ayer, entre las cosas que debo haber anotado, está la lectura de El país del agua, algo trabajosa por el
exceso de detalle en la descripción del funcionamiento de las esclusas en la
zona de los Fens, es decir terrenos anegadizos, inestables, que es donde ubica
la narración en un plano real y simbólico, también, donde los Fens y sus
vaivenes terrenal-acuáticos vendrían a ser una metáfora de la cambiante
historia humana, inestabilidad, etc.. Hasta ahora no me entusiasma, aunque es un
trabajo bastante sólido desde lo novelístico. Está considerada una de las
mejores novelas inglesas contemporáneas. Puede ser, todavía me falta andarla
más. Entretanto, seguí leyendo cuentos de Alice Munro, de los que escribí ayer,
esas partes que se perdieron por haber apretado –o no- alguna tecla. Así que
para no repetirme, no digo nada acá.
Otra lectura que empecé
es la de Mary Russell sobre viajeras audaces de todos los tiempos. Es muy
interesante. Tenía la boleta de compra adentro: en el año 95 a The Good Book
Guide, en la época en que me mandaban sus fabulosos folletos-revistas de libros
ingleses. Y costó 5.99 libras. Enterarme de la fortaleza, decisión, valentía de
mujeres arrostrando viajes en épocas tan diversas, naufragios, recorridos
arriesgados por desiertos, tierras salvajes, etc, etc., me ha dado ánimo para
no achicarme ante pequeñas cosas como ayer. Estoy escribiendo en el porch delantero,
la ntbk apoyada en la base del arco de piedra, mientras se va haciendo de
noche. Barbara y Cristian fueron a dar una vuelta en auto y a ver si podían
conocer las instalaciones de la posada Flor de Lis, acá cerca. Una novedad.
Bueno, ahora cierro y sigo adentro, a ver qué hacen los chicos que no los oigo.