lunes, 26 de septiembre de 2016

El silencio




 El Silencio

 
Cómo eriza sus filos el silencio!
Y el aire es un peligro, tan cortante.
Punzan las voces largamente calladas,
y no hay cobijo al frío de este yermo.
Artero, entre telones de farsa
acecha el vacío inmóvil.

Rústicas, temblonas, desmañadas
unas  pocas tablas, sin soportes
para sortear el vértigo
al abismo erizado de astillas
filos
punzones agudos
                                                                                    de silencio 

martes, 20 de septiembre de 2016

Poesía de la mañana



Silla abandonada

Otra vez la silla
abandonada en el jardín
y la tentación de rodearla
tapizarla de signos y atavíos
envolverla y alzarla
pulida de su insignificancia de materia anodina
entronizada en metáfora
de soledad
de espera
de farewell sin sollozos
de raíz arrancada
de bajel sin rumbo en la calina

otra, otra luz
silla recurrente que interpelas
frente al ventanal
en tu sombría quietud a la intemperie
como un amor desarbolado y seco
o un peñasco al vacío
un atolón perdido en la neblina

algo, algo que pide ser nombrado
y ofrece su desnudez de signo
que reposa
y quiebra
la nítida visión
de su ser silla
en astillas y burbujas de palabras.

La palabra desglosada 2



La palabra desglosada


Hay un renglón que nombra
“morada de placeres dulces”.
Alambres, resortes oxidados, hilachas
una avenida de encomiendas olvidadas
cristales turbios de memoria
en la distancia
¿a dónde entonces,
el camino a esa morada?
De dónde la fuente del invento
de esa palabra del afuera?
Imanta color del vino
Y es ahora la palabra fruto
fruto blando que inunda
de rubores subidos
a la piel joven que inaugura
goces desconocidos
piel morada y mejilla ardida
clamor de miembros trémulos
el asomo al abismo y a la pérdida
al jardín de los frutos prohibidos
jugo tibio de los higos
humedeciendo los labios
del placer
y la inocencia
donde vibra la carne morada
como uvas que embriagan
el banquete de un naufragio de sentidos