Hay
una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo (...)
Borges, “El fin”.
Una
luz acostada
o
una llanura iluminada
un
vacío pleno de silencio
o
una voz secreta intraducible.
Pastizales
ardidos amarilleando al sol
y
aves ocultas y agoreras
trinando
sus alarmas
alguien
camina
una
mirada que pasea
sus
juicios agrestes
rudimentarios
y ligeros
sobre
el misterio del mundo
tan
callado
mientras
al este, el incansable océano
hamaca
la eternidad
en
sus olas
y
en el reposo
de
la infinita arena.
Chapadmalal, 1/17