sábado, 11 de diciembre de 2010

Coplas de entre casa
Triste destino

Muy solita en la panera
Llora una negra tostada
Y suspirando se queja
¿quién me ha quemado la cara?

Nadie querrá enmantecarme
Ni untarme con mermelada
Seguro que he de acabar
En la basura tirada.

*

Sabores del caldo

Después de larga batalla
Descansa una zanahoria
Se ha peleado con el apio
Por ver quién canta ¡victoria!

“Victoria tiene y laurel
Quien le da más gusto al caldo”
Dijo el cocinero aquel
                                 Oliendo una flor de cardo.
                                                 
*

Preguntones

¿Con qué hacen el salpicón?
Preguntó la espumadera
Y contestó el cucharón
“con lo que haya en la heladera”

¿Qué le ponen al puchero?
Quiso saber la sartén.
Y contestó el cocinero
“Lo que haya en el almacén”.

*

Vanidades de tetera
                                           
     “No me gusta el chocolate”
Alardeaba una tetera
-¿Qué importa!- Dijo un tomate.
-Si vos jamás sos sincera-.

La tetera se enojó
Por el juicio del tomate
Y para siempre  juró
Hacerse amiga del mate.

El mate dijo una tarde
¡qué bueno está el chocolate!
Y la tetera celosa
Le dijo: “de aquí, rajate.”

*

Tristezas avinagradas

Muy oronda se la vio
A la damajuana altiva
Dicen que hizo amistad
Con el aceite de oliva

Triste ha quedado el vinagre
                                 Triste y sin su compañera
                                  Parece faltarle sangre
                                  Al estar sin la aceitera

                                                    *
Ilusiones de un plumero
                                              
Colgando cabeza abajo
Triste se lo vio al plumero
porque Doña aspiradora
le ha quitado hasta el sombrero.

“Me veo muy desgraciado
Con mis plumas todas sueltas.
Un peluquero sin vueltas
Me haría un lindo peinado”

“Así yo saldría a pasear
Del brazo de Doña Escoba
A tomar el té al Alvear
O a celebrar nuestra boda”.

“¡Qué boda tan fabulosa
Si  tuviera mi sombrero!
Ella, de tul y de rosa
Y yo ¡como un caballero!”

*

Citas sobre el callar

Quien no sabe, habla; quien no habla, sabe. Libro del Tao


Es mejor tener la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y disipar la duda. Mark Twain

La energía del aguaribay

proverbia.net

Hoy vino el experto a colocarle las vejigas energizantes al aguaribay, árbol delantero. El pobre venía algo triste, como desfalleciendo de alguna plaga o mal de amores, vaya uno a saber. Tan, pero tan poco es lo que sabemos de los árboles. Por ejemplo, la sorpresa de hoy.
  El hombre hizo unas pequeñas perforaciones en el tronco, las tapó con una especie de boquillas cortas, y en éstas aplicó luego lo que podría describirse como "bombitas de carnaval", sólo que de material mucho más grueso y alargadas. Dos eran azules, otras dos, verdes. Viendo que colgaban paralelas al tronco y que estaban al alcance de las curiosidades dañinas de Ulrik, le sugerí al experto tomar algún recaudo para evitar las mordidas y consiguiente rotura de las ampollas o vejigas, con el probable resultado, además, de una intoxicación del curioso. Me pidió unos palos o cañas para rodear el árbol con soga o alambre. Fui en busca de esos elementos y cuando volví, con  dos palos de escoba  y una varilla que supo sujetar las guías de tomates, el experto estaba sorprendido del rápido vaciamiento de una de las vejigas verdes. "Suelen tardar días en absorberse", me dijo, y ahí mismo me hizo observar y sentir en la palma de la mano, la vibración de la que estaba siendo, en ese momento, bebida por el árbol. Así era: la ampolla de goma se iba adelgazando, como si dentro del árbol, algo estuviera chupando su contenido. Muy misterioso. El hombre lo atribuyó a la juventud del árbol, a su avidez de nutriente. A mí me quedó una impresión extraña, la extrañeza que se siente siempre ante una manifestación de vida insospechada. He visto cómo los árboles lagrimean con grandes gotas, o escupen salivazos espumosos y blancos, pero nunca había pensado que bebían así, como si tomaran mate.
 Ahora, más despacio, quizás menos sediento o saboreando mejor, el joven y vigoroso aguaribay le está dando a las azules, que no recuerdo si tenían caña o grapa. Con el vermouth acabó de dos tragos.

Presentación del sábado

Me despertó el zumbido de un mosquito. Cerca de las 5, no miré la hora. Todavía estaban encendidas las luces blancas del jardín. Salí a buscar el diario: no había llegado.Di una recorrida por el parque. Ulrik, pegado a mí, como siempre. La lluvia de ayer reverdeció la grama y alivió mi día. Hoy no riego. Hoy tengo que reunir los datos, coordinar las ideas y redondear la aproximación de Ricoeur al texto de Borges. En tanto, en mi dispersión, llegué hasta acá, revisé correos y páginas de diseño, envié solicitudes, curioseé cursos y tests, perdí una página, la rehice, y así estoy, con Borges esperando en la pradera de los hombres rojos. Me hago un café, sin mirar la hora. Prometo -me debo a la fidelidad de la palabra- ir a su encuentro.