martes, 20 de septiembre de 2016

Poesía de la mañana



Silla abandonada

Otra vez la silla
abandonada en el jardín
y la tentación de rodearla
tapizarla de signos y atavíos
envolverla y alzarla
pulida de su insignificancia de materia anodina
entronizada en metáfora
de soledad
de espera
de farewell sin sollozos
de raíz arrancada
de bajel sin rumbo en la calina

otra, otra luz
silla recurrente que interpelas
frente al ventanal
en tu sombría quietud a la intemperie
como un amor desarbolado y seco
o un peñasco al vacío
un atolón perdido en la neblina

algo, algo que pide ser nombrado
y ofrece su desnudez de signo
que reposa
y quiebra
la nítida visión
de su ser silla
en astillas y burbujas de palabras.

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