Desafiando
el frío, el opaco gris cielo del otoño
una
roja rosa pequeña se yergue
altiva,
solitaria
frente
a la ventana del poeta.
Obstinada
en su certeza,
los
pétalos turgentes, inmaculado el encendido color
pasa
los días erguida en su tallo desnudo
única
y sola en el vasto jardín desfalleciente.
Es
una rosa adolescente,
una
rosa irónica y rebelde
-
se dice el poeta al contemplarla día a día-
una
pequeña rosa retadora del tiempo,
de
la fragilidad y los lamentos
que
durante siglos han augurado su desmayo
a
la caída de la tarde.
Una
rosa que desmiente cuanta
inconstancia
y vanidad le endilgaron las letras.
Ríe
el poeta con la obstinación de la rosa
y al
caer la tarde quema sus tontas poesías
al
pie de la ventana.

A veces el mundo puede ser una ventana.
ResponderEliminarGracias, amigo lector, por tu comentario.
EliminarGracias a usted!
ResponderEliminar