El cantar del sapo y y la cascada
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| Gabriela Herrera, ilustración para esta poesía |
Canta la cascada un canto
que hay que sentarse a escuchar
bajo la lluvia de plata
que hace el agua al salpicar.
Vino un sapo muy contento, y
allí se puso a croar.
-Callate sapo panzudo-
dijo una garza al llegar,
-callate y no hagas más ruido
yo aquí vengo a descansar.
-¿Quién serás para mandarme,
flaca, zancuda, ojerosa-?
Preguntó el sapo ofendido
sin dejarse acobardar.
-Yo soy el ave más bella,
mirando podrás juzgar.
Mi plumaje es seda y nieve,
mi silueta un alamar,
mi cuello largo y curvado
y mi cresta señorial.
Garza real es mi nombre y se me
dice “Majestad”.
-Majestad, reina o princesa,
nadie a mí me hace callar
al agua le canto y canto
y el agua conmigo está-.
El sapo infló su papada cuando
terminó de hablar.
La cascada, al escucharlo,
Se puso a salpicar más,
Y cro cro cro...¡ranas y sapos
se han juntado a festejar!
Con la música del agua
Y la banda del croar
Meta baile, meta canto, está a
pleno el recital.
La garza muy altanera, de reojo
mirando está.
Un renacuajo sin cola ella
acaba de cazar.
Vuela, vuela, satisfecha,
Vuela vuela y ya se aleja
su serena Majestad.
*

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