sábado, 18 de agosto de 2012

Poesía última



Tierra enlodada

En el ángulo al que da la ventana
Desde donde se ven las ramas lloronas de lluvia
Ahí cae el chorro estrepitoso del agua.
Forma charcos
Inunda pozos
Desentierra raíces
Afloja los maderos del alero.
Nos hace dudar de que alguna vez
Haya habido polvo, arena, tierra.
Que los frutos maduraran
Y los leños encendieran.

El mañana ¿es esta lluvia incesante?
Y el pasado ¿cómo fue?
¿Hubo un sol?
¿Hubo arados, siembra, huellas?

Tanta y tan constante la lluvia
En este suelo mío
Tantos los pantanos, lodazales los caminos,
Que todo paso es incierto.
No hay andar que resista el fango espeso
Ni las piedras enlodadas.

Me apena este suelo mío

Bajo este temporal de desbarrancos.

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