sábado, 11 de diciembre de 2010

Presentación del sábado

Me despertó el zumbido de un mosquito. Cerca de las 5, no miré la hora. Todavía estaban encendidas las luces blancas del jardín. Salí a buscar el diario: no había llegado.Di una recorrida por el parque. Ulrik, pegado a mí, como siempre. La lluvia de ayer reverdeció la grama y alivió mi día. Hoy no riego. Hoy tengo que reunir los datos, coordinar las ideas y redondear la aproximación de Ricoeur al texto de Borges. En tanto, en mi dispersión, llegué hasta acá, revisé correos y páginas de diseño, envié solicitudes, curioseé cursos y tests, perdí una página, la rehice, y así estoy, con Borges esperando en la pradera de los hombres rojos. Me hago un café, sin mirar la hora. Prometo -me debo a la fidelidad de la palabra- ir a su encuentro.

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