A
veces la noche
remolca
pesares que abandona
en
las orillas del alba
se
dejan mecer
por
el agua mansa que los baña
arrastrando
sal y ardidas lágrimas
un
sueño naufragado se recuesta
y
vuelca sus despojos en la almohada
y
todo se lo lleva la pleamar
de
la conciencia que amanece
disuelta
la memoria el goce


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